sábado, 13 de noviembre de 2010

De edredones y mantas

Kitty 'n Foot
by mr.bmonroe, on Flickr

Atrás quedaron ya los tiempos donde las madres o abuelas, cuando entraba el invierno, sacaban las mantas de los armarios para vestir las camas de la casa. Aquellas pesadas mantas de lana o sintéticas que, junto con las sábanas, nos remetían por debajo del colchón para que no nos destapásemos por la noche.

Hoy en día los edredones nórdicos han sustituido a las mantas, que han quedado prácticamente relegadas al sofá como complemento de la siesta o de una buena peli. Pero no son exactamente como las de antes: se han adecuado a su función actual. Mantas hechas artesanalmente de punto, de forro polar, de patchwork, de algodón, de colores llamativos, con estampados… Aún recuerdo cuando entró el primer edredón nórdico en mi casa. Ya de por sí me costaba madrugar y aquello de hacer la cama por la mañanas se me hacía cuesta arriba, así que mi madre pensó que sería más fácil si sólo debía estirar el edredón antes de irme al cole. Un edredón de plumas que compró en Marks & Spencer (cuando aún tenían tienda en Madrid) y una funda fucsia y blanca de rayitas.

Los edredones nórdicos abrigan tanto o más que las mantas y pesan bastante menos, pero no todos son iguales. Deberemos prestar atención al elegirlos:

-El relleno. Si el relleno es de fibras (naturales como el algodón o sintéticas como la guata) hay que tener en cuenta que tienen menos poder aislante que los de plumas, pero por el contrario se pueden lavar en casa y evitan alergias. Si el relleno es de pluma debemos buscar que mezcle pluma y plumón (a más cantidad de plumón, mayor poder calorífico y aislante).

-El gramaje, que debe estar especificado por cada fabricante. Es el calor que nos dará el edredón: a más gramaje, más calor. Deberemos elegirlo en función de lo frioleros o calurosos que seamos y de la temperatura de nuestra habitación.

-El exterior. Los mejores edredones están recubiertos por algodón 100% y cosidos “a cuadraditos”. Así nos aseguramos que el relleno no se mueve más de lo necesario y evitaremos que haya zonas que se queden vacías, y no nos abriguen.

Para su limpieza es muy importante seguir las indicaciones del fabricante y, si se tienen dudas, llevarlo a un centro de limpieza especializado (una tintorería, por ejemplo). Esto, y la elección de una buena funda que lo proteja serán aspectos esenciales para que nuestro edredón dure tanto o más como las mantas de nuestras abuelas.

No hay nada mejor para el invierno que proveerse de un buen edredón. Felices (y edredonados!) sueños.

2 comentarios:

  1. Bueno ahora hay unas mantas que son una gozada de tacto y ligeritas

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  2. Pues yo me quedo con un buen edredón mullidito...

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